Un violento temporal azota la zona norte de Chile, desencadenando graves aluviones de barro, agua y escombros que han provocado la muerte de al menos una persona, miles de evacuados y extensos daños materiales.
La activación crítica de quebradas por el aumento del caudal de los ríos llevó a las autoridades del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) a declarar la alerta roja para desplegar la respuesta de emergencia.
La situación más compleja se vive en la comuna de Tocopilla, dentro de la Región de Antofagasta. En este sector urbano, torrentes de lodo arrastraron vehículos a su paso e inundaron aproximadamente el 60% de las viviendas. Según datos oficiales, cerca de 2.000 personas han sido evacuadas del área afectada.
La alcaldesa de Tocopilla, Ljubica Kurtovic, señaló que la geografía de la zona multiplicó los estragos, al recordar que la comuna se sitúa sobre un cordón de quebradas. Kurtovic alertó además sobre el aislamiento de varios sectores, la inaccesibilidad de las rutas y la búsqueda activa de vecinos con paradero desconocido.
Medidas de contingencia y catástrofe
Frente a la severidad de la crisis, el presidente chileno, José Antonio Kast, decretó el Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe en la provincia, lo que facilita la movilización inmediata de recursos humanos, materiales y financieros hacia los puntos críticos.
Entre las medidas operativas de contención se destacan:
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Evacuación penal: Traslado de 540 personas privadas de la libertad desde el Centro Penitenciario de Tocopilla hacia complejos en la ciudad de Antofagasta.
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Suspensión educativa: El Ministerio de Educación interrumpió la actividad escolar en al menos tres regiones afectadas.
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Red asistencial: La cartera de Salud reportó que cinco centros médicos quedaron inoperativos debido a las inundaciones, obligando a la derivación de pacientes hacia otros hospitales de la red pública.

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