LUIS JUEZ: EL CAMALEÓN CORDOBÉS QUE SALTÓ DEL PERONISMO A LAS FUERZAS DEL CIELO

Luis Alfredo Juez ha vuelto a ser noticia, pero no por una de sus acostumbradas frases filosas, sino por completar una pirueta política que pocos podrían ejecutar: su desembarco formal en el bloque de La Libertad Avanza. El actual Senador Nacional por Córdoba oficializó este 23 de febrero su salto al oficialismo libertario, sumando un nuevo color a una extensa colección de camisetas partidarias que ha vestido a lo largo de tres décadas.
El hombre de las mil alianzas
La biografía de Juez es, ante todo, un manual de supervivencia y adaptabilidad. Quien hoy defiende las banderas de Milei, inició su camino en las antípodas ideológicas: fue un ferviente militante del Partido Justicialista (PJ) y llegó a presidir la Juventud Peronista en 1987. Tras ocupar una banca como diputado provincial y un rol como Fiscal Anticorrupción bajo el ala de José Manuel de la Sota, Juez rompió con el peronismo cordobés para iniciar un derrotero de alianzas tan diversas como contradictorias.
En su afán por combatir al «cordobesismo» de Schiaretti y De la Sota, fundó el Frente Cívico (ex Partido Nuevo). Sin embargo, su estructura propia no le impidió tejer y destejer acuerdos con casi todo el arco político: pasó por el socialismo de Hermes Binner, se abrazó al radicalismo, se convirtió en una pieza clave del PRO de Mauricio Macri y, finalmente, terminó recalando en el bloque de Juntos por el Cambio, el cual presidió en el Senado hasta su reciente «conversión» al liberalismo.

El «maltrato» diplomático: El escándalo en Ecuador
Si hay un hito que mancha su legajo internacional fue su breve y accidentado paso por la diplomacia. En 2017, mientras se desempeñaba como Embajador en Ecuador por designación de Macri, Juez protagonizó un conflicto que escaló a nivel de Estado.
En un rapto de lo que él suele llamar «sinceridad» —pero que la Cancillería ecuatoriana calificó de ofensivo y discriminatorio—, Juez declaró ante los medios argentinos que se había cambiado la camisa para que no digan que era un «mugriento» por haber adquirido «hábitos ecuatorianos».
La frase generó un rechazo unánime en Quito. El gobierno ecuatoriano exigió su remoción inmediata, calificando sus dichos como una falta de respeto a la cultura y la dignidad de su pueblo. Lejos de la solemnidad que requiere el cargo, Juez debió abandonar la embajada por la puerta de atrás, dejando una herida diplomática difícil de cerrar.
Un presente de «Cielo» y conveniencia
Hoy, Juez preside la Comisión de Defensa Nacional y ocupa un lugar estratégico en el Consejo de la Magistratura. Su incorporación a las filas de Milei no solo le da oxígeno al gobierno en la Cámara Alta, sino que confirma la naturaleza del senador: un político que ha hecho del cambio de piel su mayor estrategia de permanencia.
¿Es este su puerto definitivo o solo una escala más en su incesante búsqueda de poder? La historia reciente de Luis Juez sugiere que, en su mundo, las convicciones suelen ser mucho menos rígidas que las oportunidades electorales.

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