En una reveladora entrevista, Dino Castro, integrante del triunvirato normalizador de la Unión Vecinal de Villa Independencia, brindó un panorama detallado sobre los desafíos que enfrenta la institución. Tras cuatro meses de arduo trabajo, la gestión se ha enfocado en la normalización institucional, administrativa y comunitaria, priorizando la regularización de aspectos esenciales para el funcionamiento de la entidad.
Uno de los logros más inmediatos fue la reparación de la bomba de agua y el tanque que abastece a la villa. Castro explicó que el tanque, con capacidad para 25 mil litros, presentaba graves problemas de corrosión en sus bases, lo que representaba un riesgo inminente de colapso sobre una vivienda habitada. «Gracias a Dios pudimos solucionar eso, nos da un poco más de tranquilidad a nosotros como trámite, a la familia que vive ahí y a toda la gente», afirmó. Esta mejora ha permitido que todos los vecinos de Villa Independencia disfruten de una mejor presión de agua.
Sin embargo, los retos persisten. La unión vecinal ha avanzado en el relevamiento de conexiones de agua potable y en la recopilación de información requerida por la Dirección de Personas Jurídicas para actualizar los registros y fortalecer la organización administrativa. En paralelo, se han implementado acciones para sostener la prestación del servicio de agua, incluyendo planes de pago para socios con deudas de años. «Sabemos que la situación a nivel país está muy mal, ha empeorado muchísimo, entonces eso hace que el aporte mensual se dificulte un poquito», reconoció Castro, enfatizando la importancia de promover la conciencia sobre el uso del agua potable.
La morosidad es un problema alarmante. De 318 socios registrados, un promedio de solo 40 a 45 personas pagan la boleta de 15 mil pesos mensuales. «Es para asustarse», comentó Castro. Este valor, sugerido por Personería Jurídica para garantizar la sostenibilidad, contrasta con los 10 mil pesos que se cobraban anteriormente. El problema radica en que, durante años, la gestión se limitó a cobrar y pagar facturas, sin invertir en el mantenimiento de la red de agua potable, que actualmente está «muy deteriorada».
La situación económica de la unión vecinal es crítica. La factura mensual de electricidad de DECSA asciende a 1.400.000 pesos, mientras que la recaudación apenas alcanza la mitad. Un reciente evento benéfico para recaudar fondos destinados a un proyecto comunitario tuvo que ser desviado para cubrir el pago de la luz.«Esas cositas son las que por ahí falta tomar conciencia», lamentó Castro.
El periodista Rubén Lanas planteó la necesidad de reconsiderar el sistema actual, sugiriendo que la administración del agua podría ya no ser conveniente para las uniones vecinales. Castro coincidió plenamente, explicando que el sistema de agua se instaló en 1970 para apenas 50 familias. Con el crecimiento descontrolado de la villa y la falta de conciencia, el bloque de agua no se paga ni se cobra a OSSE, generando un déficit. «Nosotros no nos podemos, como triunvirato, dedicar solamente al cobro de las boletas de agua y el pago», manifestó Castro, destacando la necesidad de normalizar 13 años de balances pendientes. Agradezco el acompañamiento del Municipio a travez de la intendenta Romina Rosas, por la reparación de la bomba e incluso dinero para manetener el sistema operativo.
La situación es tan grave que, de no normalizarse al menos el 50% de la parte administrativa, la unión vecinal podría ser intervenida, lo que implicaría costos adicionales que recaerían en los vecinos, aumentando drásticamente el valor de la boleta de agua y exponiéndolos a problemas legales por morosidad.Castro hizo un llamado a la comunidad, ejemplificando el derroche de agua por parte de algunos vecinos que no aportan, mientras familias humildes apenas tienen un surtidor.
Castro reveló que existe un proyecto en marcha, liderado por el triunvirato, que busca desvincular a la unión vecinal de la administración del agua a corto plazo, lo que aliviaría la carga de conflictos entre vecinos por falta de pago o mal uso del recurso.
La discusión sobre la administración del agua por parte de las uniones vecinales es un tema recurrente en Caucete, con casos como el de Villa Las Rosas, que enfrenta deudas históricas que ponen en peligro sus bienes. La intervención municipal ha sido clave en el pasado para evitar el colapso del sistema, pero Castro enfatizó: «Si hay un incendio, apagando la alarma no se apaga el incendio, hay que apagar el incendio y nosotros estamos para apagarlo».
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