La situación económica de la unión vecinal es crítica. La factura mensual de electricidad de DECSA asciende a 1.400.000 pesos, mientras que la recaudación apenas alcanza la mitad. Un reciente evento benéfico para recaudar fondos destinados a un proyecto comunitario tuvo que ser desviado para cubrir el pago de la luz.«Esas cositas son las que por ahí falta tomar conciencia», lamentó Castro.
La situación es tan grave que, de no normalizarse al menos el 50% de la parte administrativa, la unión vecinal podría ser intervenida, lo que implicaría costos adicionales que recaerían en los vecinos, aumentando drásticamente el valor de la boleta de agua y exponiéndolos a problemas legales por morosidad.Castro hizo un llamado a la comunidad, ejemplificando el derroche de agua por parte de algunos vecinos que no aportan, mientras familias humildes apenas tienen un surtidor.
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