El ataque personal de Donald Trump al Papa, un hecho sin precedentes en la historia de los presidentes de Estados Unidos y del resto del mundo en general, ha tenido también una respuesta insólita. León XIV, que este lunes partía de viaje hacia Argelia y por tanto tenía previsto hablar con los periodistas que lo acompañan en el avión, declaró ante las inevitables preguntas de la prensa que no siente temor alguno frente a la administración republicana y que continuará alzando su voz contra la guerra.
Robert Prevost, de nacionalidad estadounidense y también peruana, afirmó que no desea entrar en un debate con el mandatario, pero recordó que el Evangelio es claro y que la Iglesia tiene la obligación moral de oponerse a los conflictos bélicos. Las palabras del Papa, según la transcripción difundida por los medios italianos, fueron contundentes:
«No, no tengo miedo de la administración Trump, ni a proclamar en voz alta el mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que debo estar aquí, y por eso existe la Iglesia.
No somos políticos, no vemos la política exterior desde la misma perspectiva, sino como constructores de paz. No creo que el mensaje del Evangelio deba ser tergiversado, como algunos están haciendo».
El Pontífice recorrió el pasillo del avión saludando a los periodistas acreditados de distintos países, y en ese diálogo informal pero cargado de significado fueron trascendiendo a lo largo de la mañana diversas declaraciones sobre el mismo asunto. «Sigo hablando claro contra la guerra, tratando de promover la paz, el diálogo y el multilateralismo con los Estados para encontrar soluciones a los problemas. Demasiadas personas sufren hoy, demasiadas personas inocentes han sido asesinadas, y creo que alguien debe alzar la voz y decir que hay una mejor manera», agregó.
De este modo se produjo la colisión final, personal y directa, entre el Papa y Trump, un choque que se veía venir desde que León XIV, de forma sutil pero decidida, comenzó hace semanas a criticar tanto la guerra en Irán como la manipulación del mensaje cristiano desde la Casa Blanca. El trasfondo de este enfrentamiento es profundo, pues el mundo de la ultraderecha estadounidense y global pretende distorsionar la fe religiosa en clave política a su favor. El propio Papa advirtió de ello a los obispos españoles el pasado mes de noviembre, tal como reveló este diario.
La Iglesia católica de Estados Unidos también ha deslegitimado la guerra en Irán según el concepto cristiano de guerra justa, aclarando que esta no lo es. Justo el domingo, horas antes de los ataques de Trump al Papa, la cúpula episcopal volvió a repetirlo. De ahí la respuesta enfurecida del mandatario, que descargó en un texto muy largo meses de ira contenida. «El papa León es DÉBIL ante la delincuencia y nefasto en materia de política exterior», escribió en su perfil de Truth Social.

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