La relación bilateral entre la República Argentina e Irán ha quebrado su punto de retorno. En las últimas horas, el gobierno de Javier Milei oficializó la expulsión del máximo representante diplomático iraní en Buenos Aires, el Sr. Mohsen Soltani Tehrani, escalando el conflicto a un nivel de hostilidad inédito en las últimas décadas.
A través de un comunicado difundido por el canciller Pablo Quirno y respaldado por el Presidente, el Estado argentino invocó el artículo 9 de la Convención de Viena para ordenar la salida del diplomático en un plazo perentorio de 48 horas.
El origen del conflicto: acusaciones e «injerencia inaceptable»
La drástica medida es la respuesta directa a un fuerte documento emitido previamente por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán. En dicho texto, el régimen teocrático calificó como una «ofensa imperdonable» la decisión argentina de incluir a la Guardia Revolucionaria en el listado de organizaciones terroristas.
La drástica medida es la respuesta directa a un fuerte documento emitido previamente por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán. En dicho texto, el régimen teocrático calificó como una «ofensa imperdonable» la decisión argentina de incluir a la Guardia Revolucionaria en el listado de organizaciones terroristas.
Irán no solo tildó al gobierno de Milei de actuar bajo la influencia del «régimen sionista» y de Estados Unidos, sino que acusó al presidente y al canciller de ser «cómplices de crímenes» y de ubicarse «del lado equivocado de la historia».
Desde el Palacio San Martín, la respuesta fue tajante: calificaron estas declaraciones como una «inaceptable injerencia en los asuntos internos» y una «tergiversación deliberada» de las decisiones soberanas adoptadas conforme al derecho internacional.
La sombra del atentado a la AMIA
Más allá del cruce dialéctico actual, la Cancillería argentina vinculó esta expulsión con una herida abierta en la justicia nacional.
Más allá del cruce dialéctico actual, la Cancillería argentina vinculó esta expulsión con una herida abierta en la justicia nacional.
El comunicado oficial denunció la «persistente negativa» de Irán a cooperar en la investigación del atentado a la AMIA y el incumplimiento sistemático de las órdenes de captura internacional contra los responsables del ataque terrorista de 1994.
Con esta decisión, Argentina ratifica un giro determinante en su política exterior, alineándose con las potencias occidentales y endureciendo su postura frente a Teherán en un escenario de creciente volatilidad en Medio Oriente.![]()


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