¿LLEGA LA TORMENTA DE SANTA ROSA EL MISMO DIA?

Dentro de 15 días o un poco más, podría ocurrir una tormenta intensa en el centro y el noreste de la Argentina. Aún el Servicio Meteorológico Nacional no la puede pronosticar con la fecha exacta, pero es posible y tiene su nombre popular. Es la llamada “Tormenta de Santa Rosa”.

Pero más allá de estar relacionada con cuestiones religiosas, el fenómeno tiene su explicación científica.

“Desde mediados y finales de agosto, la atmósfera es sometida a cambios en su circulación debido a la proximidad de la primavera”, explicó a Infobae el climatólogo José Luis Stella, del Servicio Meteorológico Nacional.

“Esto favorece la presencia de aire cálido, más humedad y condiciones propicias para el desarrollo de una tormenta y esos factores se registran frecuentemente en el centro y noreste del país en esta época del año”, agregó.

En cambio, en regiones como la Patagonia no es común se formen esas tormentas, y por eso la frecuencia de Santa Rosa es muy baja.

Algo similar ocurre en Noroeste (NOA), donde la época está marcada por la estación seca y predominan los días despejados y con mucho sol.


¿Por qué se llama tormenta de Santa Rosa?

La explicación viene de un hecho histórico. En 1615, en la ciudad de Lima, Perú, piratas holandeses intentaron atacar.

Desde aquellos tiempos, a toda tormenta que ocurra cerca del 30 de agosto, se la asocia a Santa Rosa.

Con el tiempo, la tradición cruzó fronteras. Cada vez que una tormenta fuerte ocurre cerca del 30 de agosto en Sudamérica, la gente la llama “tormenta de Santa Rosa”. El mito se mantuvo y hoy en Argentina es parte del calendario popular.


¿Por qué la tormenta de Santa Rosa ocurre a fines de agosto?

Al terminar agosto, en Sudamérica, comienza a ingresar aire húmedo y cálido desde el norte. Esto significa que la atmósfera recibe aire más pegajoso y cálido que viene de regiones tropicales.

Los especialistas en climatología llaman Corriente de Chorro en Capas Bajas a los vientos que traen humedad desde el Atlántico y el Amazonas hacia el sur y cruzan cerca de la cordillera.

Cuando este aire se encuentra con algún frente frío, la atmósfera se vuelve inestable y puede provocar lluvias fuertes, vientos y truenos.

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