PROYECTO ESCOLAR HISTÓRICO: PROPONEN NOMBRES A LAS CALLES DE VALLECITO

Vivir en Vallecito, en el departamento Caucete, significaba hasta ahora habitar un vacío en la cartografía oficial. Guiar a una ambulancia, bomberos o patrulleros bajo el impreciso código de «al lado de la casa de…», o resignarse a no recibir encomiendas, era parte de la rutina. Ante esta problemática, un grupo de estudiantes de la Educación Primaria para Adultos decidió transformar su realidad a través del proyecto pedagógico y comunitario «Nuestras Calles, Nuestra Identidad».
La iniciativa surgió en las aulas de la Escuela Doctor Aman Rawson (Anexo Aula Satélite Vallecito), bajo la guía del profesor Claudio Chávez y el apoyo directivo de Marta Montivero. Los alumnos, tras extensas jornadas laborales, asumieron el desafío de investigar el marco legal y realizar el trabajo de campo para bautizar su propio pueblo.

Identidad democrática basada en las raíces

La elección de los nombres se realizó mediante un proceso meticuloso y participativo. Tras debatir tres categorías (personajes históricos, fechas patrias y flora autóctona), los vecinos eligieron la vegetación local para representar sus calles. A partir de allí, los estudiantes estudiaron las especies de la zona, recorrieron el territorio para fijar el «Punto 0» de la numeración y recolectaron firmas casa por casa.
El nuevo trazado del mapa incluye los siguientes nombres, que rescatan la esencia natural e histórica del suelo caucetero:
  • Flora autóctona: Tinticaco, Jarilla, Retama, Albaricoque, Algarrobo, Ajenjo, Chica, Atamisqui, Pichana, Cardón, Incayuyo, Chañar, Brea y Palo Azul.
  • Referencias culturales: Difunta Correa y Estación Vallecito.
A la espera del aval legislativo
El proyecto, respaldado por las autoridades educativas Rosa Maturano de Zalazar y Mabel Calderón, ya tuvo su primera presentación pública en la muestra de adultos del Centro Cívico. Actualmente, la propuesta se encuentra en el Concejo Deliberante de Caucete para su correspondiente tratamiento y aprobación formal.
Para la comunidad, este logro representa una reparación histórica y un salto en su calidad de vida. Como destaca su comunidad educativa, identificar las calles va más allá de un cartel de chapa: constituye un acto de soberanía y dignidad que demuestra el poder transformador de la educación de adultos.
Con Información de Diario de Cuyo

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