Una situación de extrema tensión se transformó en un milagro de profesionalismo durante la madrugada de este martes en la Comisaría 37° de Caucete. Alrededor de las 06:30 horas, un padre de 34 años irrumpió en la dependencia policial con su pequeña hija de un año en brazos. El hombre se encontraba en medio de una crisis de desesperación al advertir que la niña no presentaba signos respiratorios.
Ante la gravedad de la emergencia, el oficial subinspector Lucas Cortez y el cabo Exequiel Soler reaccionaron con inmediatez. Sin perder un segundo, los uniformados iniciaron maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) sobre la menor. Gracias a su rápido accionar, lograron que la pequeña respondiera favorablemente a los estímulos iniciales mientras se coordinaba de urgencia el arribo del servicio de salud.
Minutos después, personal médico llegó a la sede policial. Tras brindar los primeros cuidados en el lugar, procedieron al traslado de la bebé hacia el Hospital Departamental de Caucete para una evaluación médica más profunda.
Posteriormente, la madre de la niña, una mujer de 29 años, confirmó que su hija se encontraba estable y completamente fuera de peligro, trayendo alivio tras el susto que mantuvo en vilo a toda la guardia.
Desde la institución policial destacaron que este tipo de intervenciones exitosas son el resultado directo de un proceso de evolución y capacitación constante. Fuentes de la fuerza señalaron que acciones como estas reflejan la dedicación y el compromiso diario de los efectivos, resaltando la vital importancia de que el personal esté preparado para actuar como primeros respondientes ante emergencias críticas donde se pone en juego la vida de los ciudadanos.

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