ESTADOS UNIDOS INICIA OPERACIÓN PARA LIBERAR EL TRÁNSITO EN ORMUZ

El escenario geopolítico global vuelve a entrar en una fase de alerta máxima. Durante la jornada de este sábado, unidades militares de los Estados Unidos pusieron en marcha una trascendental misión de desactivación de minas en el Estrecho de Ormuz, una de las arterias comerciales más determinantes para el suministro global de energía. La finalidad de la maniobra es despejar las aguas de artefactos explosivos que, de acuerdo con las denuncias de Washington, habrían sido colocados por la Guardia Revolucionaria de Irán.
El almirante Brad Cooper, máxima autoridad del CENTCOM, ratificó que los destructores USS Frank E. Peterson y USS Michael Murphy ya se encuentran desplegados en el área de operaciones.
«Hemos iniciado las tareas para habilitar una vía de tránsito alternativa y, en el corto plazo, pondremos este corredor seguro a disposición del sector naviero», declaró el alto mando, haciendo hincapié en la necesidad imperiosa de estabilizar el transporte de gas y petróleo.
La influencia de la Casa Blanca y tecnología autónoma
La validación de estas acciones navales coincide con recientes declaraciones del presidente Donald Trump a través de sus canales digitales. El jefe de Estado afirmó que las embarcaciones iraníes encargadas de sembrar las minas han sido neutralizadas y se encuentran «en las profundidades oceánicas». Asimismo, anticipó que, junto a la labor de los destructores, se están empleando vehículos submarinos no tripulados de vanguardia para garantizar el barrido completo del estrecho.
Negociaciones en un entorno de hostilidad
Mientras el despliegue bélico se intensifica en el mar, la actividad política busca canales de resolución en tierra firme. Delegados de ambas naciones sostienen encuentros en Islamabad, Pakistán, con el propósito de supervisar el respeto al cese de hostilidades acordado tras los incidentes de febrero.
No obstante, el panorama sigue siendo sumamente complejo. Teherán insiste en que la soberanía sobre el paso marítimo es de su entera jurisdicción y califica la presencia estadounidense como una provocación directa. Por su parte, Emiratos Árabes Unidos ha instado a las potencias en conflicto a no utilizar las rutas comerciales como herramienta de coacción política. En este contexto, los mercados internacionales permanecen expectantes ante las fluctuaciones del precio del barril y la eficacia de la flota en la denominada «Quebrada» del Golfo.

Los comentarios están cerrados.