El recrudecimiento de las hostilidades en Medio Oriente ha tenido un impacto inmediato en la seguridad interna de Argentina. En sintonía con las directivas del Ministerio de Seguridad de la Nación, San Juan ha blindado los puntos estratégicos de la comunidad judía local para prevenir posibles incidentes.
Refuerzo policial en la sede local
El presidente de la Sociedad Israelita de Beneficencia de San Juan, Leonardo Siere, confirmó que la seguridad en la sede de avenida Córdoba se ha visto notablemente incrementada. «La policía de la provincia tomó medidas que son acordes a lo que se está haciendo en diferentes jurisdicciones por instrucción del Gobierno Nacional de reforzar y estar atentos en entidades judías», explicó.
Si bien las medidas son visibles a través de una mayor presencia de efectivos, Siere aclaró que la fuerza policial no coordina los detalles operativos con la institución: «La Policía no nos da un detalle, pero sí hay más patrullaje y vigilancia».
Rutina y preocupación familiar
A pesar del estado de alerta, la Sociedad Israelita decidió no interrumpir su agenda. «Las actividades son normales, no hay ninguna alteración a lo programado», aseguró el dirigente. Sin embargo, el clima interno está marcado por la angustia: muchos asociados tienen familiares y amigos en Israel. «Cada vez que les comunican que tienen que irse a los refugios o suenan sirenas, se siguen las noticias con mucha preocupación y ansiedad», confesó Siere.
Síntesis del conflicto: ¿Por qué Argentina está en alerta?
El origen de este nivel de alerta máximo se remonta al ataque del grupo terrorista Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, lo que desencadenó una ofensiva a gran escala en la Franja de Gaza. No obstante, la situación escaló recientemente a una dimensión regional tras el enfrentamiento directo entre Israel e Irán.
El intercambio de ataques con drones y misiles entre ambas potencias ha puesto al mundo en vilo. Para Argentina, este escenario es de extrema sensibilidad debido a los antecedentes históricos de los atentados a la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994). Por ello, el Gobierno nacional dispuso reforzar custodias federales, vigilar fronteras y monitorear amenazas preventivamente para proteger a la comunidad en todo el territorio nacional.

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