El Concejo Deliberante no logró la mayoría especial para insistir con la ordenanza modificada. La abstención del concejal Luciano Cano fue determinante para que la gestión municipal deba manejarse en 2026 con las partidas del año anterior.
Este jueves se cerró un capítulo clave en la disputa política de Chimbas. El veto total impuesto por la intendenta Daniela Rodríguez al Presupuesto 2026 quedó ratificado de manera definitiva, luego de que el cuerpo legislativo fracasara en su intento de reunir los dos tercios de los votos necesarios para rechazar la medida del Ejecutivo.
Ante la falta de consenso para imponer el proyecto con modificaciones, el municipio se verá obligado a funcionar durante el próximo ejercicio bajo la modalidad de presupuesto reconducido, utilizando los recursos y partidas aprobados para el Presupuesto 2025.
La sesión estuvo marcada por la tensión y el cálculo de votos. Para revertir el veto de la intendenta, la oposición y los sectores críticos necesitaban una mayoría especial. Sin embargo, la balanza se inclinó a favor de la jefa comunal cuando se confirmó la abstención del concejal Luciano Cano.Su decisión impidió que el cuerpo alcanzara el número reglamentario, dejando sin efecto la insistencia de la ordenanza.
El origen del conflicto
La disputa comenzó en diciembre, cuando el Concejo Deliberante aprobó el proyecto de Presupuesto 2026 pero introdujo cambios sustanciales que no contaban con el aval de la Intendencia. Según los fundamentos del veto formalizado por Rodríguez el pasado 14 de enero, las modificaciones alteraban severamente la distribución de recursos y vulneraban atribuciones propias del Departamento Ejecutivo.
Con este desenlace, el Ejecutivo municipal recupera el control sobre la administración financiera, aunque bajo el corsé de un presupuesto diseñado para el año previo, en un contexto donde la gestión deberá priorizar la eficiencia ante la falta de una hoja de ruta actualizada para el 2026.

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