Una profunda crisis golpea a los vecinos tras la llegada de las últimas facturas de energía eléctrica de la empresa distribuidora Naturgy. Los desmedidos incrementos, que en muchos casos representan aumentos de entre el 100% y el 200% respecto a meses anteriores, han vuelto «imposible» el pago del servicio para las familias de la zona, provocando una creciente ola de reclamos, marchas y recolección de firmas.
Los montos recibidos en los domicilios superan ampliamente la capacidad de pago de los usuarios. Las facturas parten desde los $250.000 y $300.000, escalando en varios casos a $400.000 y $500.000. La situación más crítica registrada hasta el momento afecta a una vecina del barrio El Gallo Verde, identificada como Dubi Morán, cuya boleta alcanzó la suma de $740.000.
«No es que no queramos pagar, es imposible debido a los sueldos que tenemos», manifestaron representantes vecinales durante una transmisión en vivo.
Con un salario promedio en la zona que apenas ronda entre los $400.000 y $500.000, afrontar el costo de la energía eléctrica implica destinar la totalidad o más de los ingresos del hogar, una realidad impactante que afecta con particular dureza a jubilados y pensionados.
La falta de pago ya comenzó a generar consecuencias irreversibles. Actualmente, más de 30 familias del barrio se encuentran completamente a oscuras tras sufrir la suspensión del suministro. La preocupación se intensifica ante el vencimiento de las facturas: tras el vencimiento del pasado 2 de septiembre y el posterior pago del segundo vencimiento, la empresa procede directamente al corte de luz. Dado que la mayoría acumula ya dos boletas adeudadas, la suma acumulada duplica montos que ya resultaban impagables de origen.
Ante las consultas dirigidas a las oficinas de Naturgy, la respuesta de la distribuidora ha sido tajante: argumentan que los valores corresponden al consumo realizado y sostienen que para iniciar cualquier reclamo formal, el usuario debe abonar primero la totalidad de la deuda. Hasta la fecha, los damnificados no han logrado mantener ningún encuentro directivo con representantes de la empresa para buscar un canal de diálogo.
Frente a la falta de respuestas, la comunidad ha decidido organizarse. Entre las medidas adoptadas se destaca la junta de firmas entre todos los damnificados y la convocatoria a movilizaciones frente a la sede de la distribuidora. Asimismo, los vecinos adelantaron que se acudirán formalmente ante el Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) y las oficinas de Defensa del Consumidor en busca de asesoramiento e intervención institucional.
Los voceros del reclamo hicieron un llamado urgente a la solidaridad colectiva, instando a todos los vecinos a sumarse a las concentraciones e iniciativas: «En esto tenemos que estar todos unidos. Mientras más seamos, seguro nos van a escuchar».

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