La industria juguetera argentina atraviesa un escenario complejo en el marco de la temporada del Día del Niño. Según confirmaron desde la Cámara Argentina del Juguete (CAJ), las ventas proyectadas para este año no superarán los niveles alcanzados en 2025, lo que significaría la cuarta caída anual consecutiva para la actividad.
El balance proyectado para la fecha clave viene a profundizar una tendencia negativa que se arrastra desde el comienzo del año: durante el primer semestre de 2026, la industria ya había registrado un retroceso del 10% en sus niveles de venta.
Presupuestos ajustados y tickets bajos
El comportamiento de los consumidores refleja una evidente cautela presupuestaria a la hora de comprar regalos. De acuerdo con Julián Benítez, vocero de la CAJ, el ticket promedio para los productos más demandados se ubica en torno a los $25.000, mientras que las opciones de alta gama rondan los $50.000 por unidad.
Pese a los esfuerzos del comercio por traccionar el consumo mediante promociones bancarias y descuentos que alcanzaron hasta el 40%, la demanda se inclinó mayoritariamente hacia alternativas económicas. Los juegos de mesa, los bloques didácticos y los artículos sensoriales virales encabezan la preferencia de las familias, que optan por no suspender el obsequio para los más chicos pero restringen el gasto total, un fenómeno que resulta insuficiente para sostener los márgenes de facturación de la cadena comercial e importadora.
Nuevos hábitos de consumo y la competencia digital
A la caída en el poder adquisitivo se suman transformaciones estructurales en la forma de comprar. Desde la CAJ expresaron preocupación por el constante crecimiento del canal «puerta a puerta», donde una porción creciente de consumidores adquiere productos directamente a través de plataformas internacionales, afectando la medición y la actividad del comercio minorista tradicional.
En este contexto, la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) continúa impulsando la campaña #QueremosJuguetes, con el objetivo de promover el juego físico y pedagógico frente al avance persistente de los dispositivos digitales y las pantallas en la infancia.

Los comentarios están cerrados.