En un movimiento que podría reconfigurar el tablero geopolítico del Atlántico Sur, la administración de Donald Trump puso bajo revisión el respaldo diplomático tradicional que Estados Unidos brinda al Reino Unido sobre las Islas Malvinas. Según documentos internos del Pentágono filtrados recientemente, este cambio de postura no es casual: se trata de una represalia directa contra el gobierno del primer ministro británico, Keir Starmer.
El detonante de la tensión es la negativa de Londres a sumarse a las operaciones militares lideradas por Washington contra Irán. Ante esta postura, Trump —quien ha criticado duramente a Starmer por su «renuncia» al conflicto en Medio Oriente— ordenó reconsiderar el apoyo a las llamadas “posesiones imperiales” europeas, poniendo la administración británica en las islas en el centro de la escena diplomática.
Un cambio de paradigma en Washington
Históricamente, el Departamento de Estado de los Estados Unidos ha mantenido una posición ambivalente: reconoce la administración de facto del Reino Unido, pero admite que existe una reivindicación de soberanía por parte de la Argentina. Sin embargo, la información difundida originalmente por la agencia Reuters sugiere que Washington evalúa ahora un viraje hacia el reclamo argentino como parte de un paquete de sanciones diplomáticas contra su aliado histórico.
Sintonía total con el gobierno de Javier Milei
Este posible giro en la política exterior estadounidense coincide con un período de estrecha alianza entre la Casa Blanca y la gestión de Javier Milei. Mientras Londres se distancia de las prioridades bélicas de Trump, Argentina ha profundizado su alineación estratégica.
Esta semana, tras una visita oficial al país, el subsecretario de Estado para temas de Seguridad Internacional, Thomas G. DiNanno, elogió abiertamente el “compromiso de Argentina para enfrentar el terrorismo respaldado por Irán”. Como contrapartida a esta fidelidad diplomática, el funcionario anticipó una ampliación en la asistencia de equipamiento militar, ciberdefensa y adiestramiento para las fuerzas armadas argentinas.
Consecuencias de un giro histórico
Si esta revisión se materializa, el Reino Unido perdería a su aliado más influyente en la disputa por el archipiélago, dejando a la Argentina en una posición de fuerza inédita en foros internacionales. La medida marcaría el fin de una era de «relación especial» anglo-estadounidense, priorizando los intereses de la nueva red de alianzas que Trump busca consolidar en el hemisferio sur frente a los conflictos globales.

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