En el que será sin dudas un emotivo acto de reconocimiento histórico, la Municipalidad de Caucete rindirá homenaje a la figura de Guillermo Rodríguez, protagonista de uno de los hitos más simbólicos de la Gesta de Malvinas. Rodríguez fue el encargado de cumplir con la orden que quedó grabada para siempre en la memoria de la soberanía argentina: izar la celeste y blanca en suelo malvinense por primera vez durante el conflicto. El acto se llevará a cabo en la Plaza Heroes de Malvinas del Barrio Justo Castro 2, por avenida de los rios, a partir de las 18:00hs
El hombre detrás de la historia
Eran las 6:45 de la mañana del 2 de abril de 1982. En medio del frío y la tensión del desembarco, el entonces Suboficial Mayor de Infantería de Marina se convirtió en el primer argentino en izar la Bandera nacional en un cuartel enemigo.
Rodríguez formaba parte de la agrupación de comandos anfibios que descendieron del buque Santísima Trinidad. Según relató en su momento, la misión se gestó la noche previa, cuando el comandante Guillermo Sánchez Sabarots le entregó un paquete crucial:
“Mayor, tome este paquete. Hay dentro tres pabellones argentinos, los dos más chicos son para el capitán Giachino y para la patrulla que va a volar el puente. El más grande es para usted, para izar en el primer palo que encontremos cuando tomemos el cuartel”..
Fue así como Rodríguez protagonizó el primer izamiento de la bandera argentina en las Islas Malvinas en la madrugada del 2 de abril de 1982. Y no en cualquier palo, sino en el mástil del cuartel de los Royal Marines.
«Llámame Pedro»: Un diálogo para la historia
El relato de Rodríguez, recuperado de sus últimas entrevistas, rescata la humanidad detrás del uniforme. Tras el desembarco a las 23:15 del 1° de abril, el encuentro con el Capitán Giachino marcó su memoria:
«Giachino me encuentra y me dice: «Mayor, vio que estamos en Malvinas», y le digo «sí señor, por fin se cumplió».Él me respondió: «no me llame señor, llámame Pedro que estamos en combate»».
Al llegar al cuartel de la marina inglesa, los comandos argentinos se encontraron con un edificio vacío, ya que las tropas británicas habían desalojado el lugar para cubrir puntos estratégicos como la casa del gobernador y el aeropuerto. Fue allí donde, sin resistencia pero con una «alegría bárbara», Rodríguez desplegó el pabellón nacional.
Una imagen eterna
Hasta sus últimos días, el veterano exhibió con orgullo la fotografía que inmortalizó aquel momento: él y el comandante Sánchez Sabarots, con las caras pintadas y el uniforme de combate, elevando la bandera hacia el cielo malvinense.
Hoy, Caucete abraza ese recuerdo y pone en valor la valentía de un hombre,que si bien no nació en Caucete, se convirtió en su hijo amado, que no solo fue al frente, sino que tuvo el honor de ser el primero en ver flamear nuestros colores en las islas durante aquella histórica jornada de abril.


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