Luego de un 2025 complejo, atravesado por reclamos de servicios, deudas eléctricas con la empresa DECSA y fuertes cruces legislativos, el panorama político en Caucete parece haber tomado un nuevo rumbo. La intendenta Romina Rosas afirmó que este 2026 comenzó con una dinámica distinta, priorizando el consenso para destrabar gestiones clave para el departamento.
En una entrevista brindada al programa El Café de la Política, la jefa comunal recordó que los conflictos del año pasado fueron parte de su rol institucional. “Tengo el deber de pedir y gestionar lo que nos corresponde a los cauceteros”, sostuvo Rosas, minimizando los roces previos con la Provincia y el Legislativo local.
Sintonía con la Provincia: el pavimento como prioridad
Uno de los puntos de mayor distensión ha sido el vínculo con el Ejecutivo provincial. Rosas destacó que la relación se ha «encauzado» mediante hechos concretos, como el inicio del programa provincial de pavimentación urbana en las calles cauceteras.
“Hoy es distinto. Nos pone muy felices porque el pavimento no es del intendente ni del Gobierno de la Provincia, es de los vecinos”, remarcó la intendenta.
Asimismo, insistió en que el municipio seguirá firme en la gestión de obras de infraestructura básica, como cloacas y agua potable, que aún representan una demanda histórica en la zona.
Acuerdo en el Concejo Deliberante
El frente interno también muestra signos de pacificación. Atrás quedó el escenario de tensión institucional del año pasado, cuando la oposición bloqueó la ordenanza tributaria municipal, dejando las tasas locales desfasadas frente a la inflación.
Según Rosas, este año se alcanzó una «misma sintonía» con los concejales, lo que permitió actualizar la normativa tributaria necesaria para sostener la administración y los servicios básicos. “Logramos acuerdos para avanzar en obras y mejorar la situación de Caucete”, subrayó.
Críticas al escenario nacional
En el plano macroeconómico, la intendenta se mostró crítica respecto a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. Para Rosas, la medida no ataca el problema central de la desocupación.
“La reforma laboral no va a generar puestos de trabajo. Se corre el eje de la problemática: si a un comercio de Caucete no le va bien y no vende, igual va a terminar cerrando”, sentenció, vinculando la estabilidad laboral directamente con la reactivación del consumo y la economía real.

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