El arribo a Ushuaia de un avión perteneciente al Departamento de Defensa de Estados Unidos generó sorpresa y preocupación entre habitantes y autoridades locales, en un contexto marcado por la intervención del puerto fueguino dispuesta por el Gobierno nacional.
La aeronave había permanecido dos días en Buenos Aires y luego voló a la capital de Tierra del Fuego sin que trascendiera comunicación oficial del Gobierno nacional ni de los organismos argentinos de defensa encargados de autorizar este tipo de operaciones. Tampoco se difundieron detalles sobre el motivo del viaje ni sobre la identidad de las personas que viajaban a bordo.
Desde el ámbito provincial se aclaró que el gobierno de Tierra del Fuego no tuvo injerencia en el arribo del avión, ya que las autorizaciones para aeronaves oficiales extranjeras dependen de instancias nacionales, lo que impidió cualquier tipo de aval o rechazo por parte de la gestión de Gustavo Melella.

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