ZAFA DE LA CÁRCEL EL CAMIONERO QUE ATROPELLÓ A UN POLICIA EN CAUCETE
Edgardo Gastón Algañaraz, el camionero mendocino que atropelló a un policía y protagonizó una peligrosa fuga de más de 80 kilómetros en la madrugada del domingo, fue condenado este martes a un año de prisión de cumplimiento efectivo en suspenso.
La sentencia, que implica que no irá a la cárcel mientras no cometa un nuevo delito durante ese período, se concretó tras un juicio abreviado donde el imputado se declaró culpable y aceptó su responsabilidad por los hechos, los cuales incluyeron conducir con 1.48 gramos de alcohol por litro de sangre, casi el triple del límite legal.
Con 1,50 de alcohol en sangre, el conductor que huyó 80 km enfrentó la formalización de la causa. FOTO: DIARIO HUARPE
La audiencia de formalización y sentencia, celebrada este martes ante un juez de Garantías, contó con la exposición de la fiscal Daniela Pringles, quien explicó los fundamentos de la condena y detalló la cadena de eventos que pusieron en riesgo a la sociedad.
La voz de la fiscalía: «La gravedad del hecho»
En declaraciones a la prensa, la fiscal Pringles expuso el razonamiento detrás de la acusación: «Desde el momento inicial a la defensa del selecto saber que, más allá de que los delitos son pasibles de alguna solución alternativa, la gravedad del hecho, la naturaleza del mismo y los riesgos que ha estado sometida la sociedad toda, hizo que la pretensión de la fiscalía sea una condena».
La magistrada señaló que el imputado «entendió, asumió su responsabilidad», lo que permitió una resolución expedita del caso. La condena condicional se basó en que Algañaraz es «un autor primario» sin antecedentes penales.
Los delitos imputados: una huida con múltiples consecuencias
La fiscal detalló los cargos que llevaron a la condena:
- Resistencia a la autoridad agravada: Por no acatar las órdenes policiales. «Una vez que le hacen el dosaje de alcohol en sangre y le informan que le van a radiar el vehículo, se sube al vehículo con una excusa y arranca y emprende la huida», explicó Pringles, añadiendo que la persecución abarcó «muchos kilómetros» y «varias horas».
- Daños agravados: Por colisionar y causar perjuicios graves a un móvil policial (una motocicleta).
- Lesiones: Por las heridas causadas al efectivo policial atropellado, quien afortunadamente se recupera de sus lesiones.
Pringles reveló un dato llamativo que antecedió al atropello: el conductor, en su estado de ebriedad, habría derribado o chocado un poste en el paraje Difunta Correa.
«Eso entiendo que es en el marco de un siniestro porque no se presume que es una conducta dolosa, sino una conducta culposa», aclaró la fiscal, indicando que este daño a un vecino, que quedó sin servicio, «es un daño reclamable por vía civil».

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