Estados Unidos evaluará la obesidad o la presencia de hijos con discapacidad como causales para rechazar visas de inmigrante, según una comunicación interna impulsada por el presidente Donald Trump, en lo que constituye un nuevo endurecimiento del sistema migratorio. La directiva, revelada por KFF Health News y confirmada por fuentes oficiales, instruye a las embajadas estadounidenses a analizar si estas condiciones podrían derivar en una “atención costosa y prolongada” para el Estado.
El memorándum, firmado por el secretario de Estado Marco Rubio, también solicita que los consulados consideren si la persona a cargo del solicitante presenta “discapacidades, afecciones crónicas u otras necesidades especiales” que podrían limitar su capacidad de trabajar una vez instalada en Estados Unidos. Las nuevas medidas aplican únicamente a quienes buscan establecerse de manera permanente en el país, no a las visas de visita de corta duración.
“Este gobierno prioriza los intereses del pueblo estadounidense”, afirmó el vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott, al justificar la medida. Según remarcó, la intención es garantizar que el sistema de inmigración “no sea una carga para el contribuyente”. En paralelo, Rubio también ha explorado mecanismos para cancelar visas a personas consideradas contrarias a la política exterior estadounidense, incluso por expresiones sobre Israel.

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