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¿QUIEN ES EL ESTAFADOR QUE VENDÍA AUTOS EN 25 DE MAYO?

El "Paton" Ochoa, un conocido estafador que cuenta con varias causas

“El Patón” Ochoa, el célebre estafador sanjuanino con múltiples condenas

Fue detenido semanas atrás por una causa penal por la venta y estafa con autos robados. Es uno de los delincuentes más conocidos en San Juan, protagonistas de muchas historias.

De él se puede decir que es tan buen estafador que vendió un camión a unos gitanos. Que fue uno de los cabecillas del penal de Chimbas. El único preso que celebró su casamiento fuera de los muros de la cárcel. También es recordado por su intervención en la histórica fuga de 26 reos en 1999 y por protagonizar un misterioso escape del Servicio Penitenciario Provincial.

Ese es “El Patón” Ochoa, el célebre estafador sanjuanino que carga con múltiples condenas y que fiel a su estilo volvió a ser noticia en estos días. Ahora por las presuntas estafas y venta de autos robados en Mendoza.

Rolando Bernardino Ochoa, tal cual es el nombre de “El Patón”, cayó detenido el 24 de agosto último en su casa en Villa 12 de Octubre, Santa Lucía. Los policías de la sección Seguridad Personal, a cargo del subcomisario Julio Mereles, allanó su domicilio buscando autos robados. De hecho, ese día le secuestraron cuatro vehículos que estaban denunciados como sustraídos en la provincia de Mendoza.

Esa línea investiga se profundizó ante la sospecha de que ya había vendido otros coches robados. El pasado lunes, los investigadores de Seguridad Personal se trasladaron a 25 de Mayo y en distintos operativos encontraron un Ford Fiesta Kinetic y un Renault Megane. Estaban en poder de dos personas que aseguraron que los compraron a “El Patón” Ochoa, quien supuestamente los engañó y jamás dijo que esos coches eran robados. A uno le cobró 1 millón pesos y al otro 400 mil, según la causa judicial. Las evidencias terminaron por hundir al estafador, que por orden del juez Guillermo Adárvez -del Tercer Juzgado de Instrucción- fue enviado al penal de Chimbas mientras se avanza con la investigación.

Así, a sus 62 años volvió a otros de sus viejos hogares: el Servicio Penitenciario Provincial, escenario de muchas de sus historias. Allí también cumplió las 7 condenas que tiene en su haber, todas por estafas. “El Patón” Ochoa debe ser uno de los pocos que logró estafas a unos gitanos con la venta de un camión. También fue condenado por embaucar a un primo suyo que era policía y al pariente de una de su exparejas.

Pero eso no es todo. Ochoa dejó muchas anécdotas en los años que estuvo en la cárcel. Es recordado como uno de los presos que intercedió para que no lastimaran a los rehenes de la histórica revuelta carcelaria del 3 de noviembre de 1999. En esa huelga, un grupo de reos tomó cautivos al subdirector de la cárcel, a un procurador, al juez Agustín Lanciani y a cinco periodistas. “El Patón” hizo de mediador para que no hirieran a los rehenes. Horas más tarde, 26 presos armados y en vehículos emprendieron una espectacular fugar que hasta la fecha es recordada.

“El Patón” Ochoa no participó de la evasión, pero venía siendo vocero de los presos en las protestas anteriores. Él no era cualquier reo, tenía privilegios. Fue capaz de que conseguir una autorización para que lo dejaran salir del penal para casarse con una joven en la oficina del Registro Civil del barrio Aramburu, en Rivadavia. Se dijo en aquel entonces que, incluso, celebró su boda con un almuerzo en el recordado restaurante Las Leñas en plena avenida Libertador.

“El Patón” Ochoa también fue protagonista de una fuga. El rumor era que estaba amenazado de muerte después de la fuga masiva de noviembre de 1999. Y un día, desapareció de la cárcel de la noche a la mañana. Permaneció prófugo durante meses, pero finalmente fue recapturado en Santa Fe y traído de regreso a la penitenciaria sanjuanina.

Al tiempo recobró la libertad e intentó alejarse del delito. Se puso un negocio en la zona de Concepción y también incursionó en otros proyectos comerciales, pero no pudo con su manía por el engaño y volvió caer detenido en abril de 2015. Fue cuando, en compañía de su pareja, quiso sacar un préstamo por $75.200 en el banco Hipotecario usando el documento de una persona fallecida. Por esa maniobra, el 12 de noviembre de 1996 fue condenado a la pena de 1 años y 10 meses prisión.

Por sus antecedentes penales fue directo al penal de Chimbas. Fuentes policiales y judiciales señalaron que salió en libertad en 2017. Después se le perdió el rastro, pero ahora apareció de nuevo. Como no podía ser de otra manera, por otra de sus maniobras de estafas.

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